¿Puedes encerrar la creatividad? Limitar tus desplazamientos, las posibilidades, más que limitar per se a la creatividad, le plantea un nuevo escenario donde ejecutarse. El instinto creativo no muere frente a los obstáculos ya que está en su naturaleza misma adaptarse y florecer a partir de las nuevas condiciones, de hecho, los cambios drásticos en el ambiente son estímulos para el animal creativo “NUNCA HE ESTADO EN ESTE LUGAR NI EN ESTA POSICIÓN ANTES, AHORA TENGO NUEVAS COSAS POR DECIR”.

CREO, LUEGO EXISTO

Como publicista vivo de lo que creo. Me pagan por escribir. Compro libros y discos gracias a que una industria se beneficia de lo que mi alma, mi mente y mis manos pueden hacer. Era rutina tener un medio donde canalizar toda esa energía creativa que hace parte de lo que soy, porque sí, antes de graduarme de publicista ya era músico, escritor y ser humano, por tanto, creativo. Con los humanos comemurciélagos llegó el COVID 19, con el COVID 19 la cuarentena y con ella el andamiaje que sostenía nuestro quehacer diario se vino al suelo; “Nadie compra, nadie vende, nadie comunica”

Entonces me paro todos los días y ya no tengo ese lugar donde llegaba a hacer de ese caos en mi cabeza, sentido. Ya no hay reuniones urgentes con ejecutivas, ni jodederas en la cocina que es donde se toma el café y se hace el mejor bullying. No hay “ven a ver este memesito” ni pinceladas creativas de las jefas. Lo raro es que ahora que no tengo que salir a diario, me baño todos los días.

RECREARSE

Entonces el camino, de nuevo, ofrece dos posibilidades: Congelarse o recrearse.

Recrearse, sí. Hay que re inventarse y eso implica redescubrirse, reentenderse, reconocer un nuevo ambiente un nuevo escenario y descifrar que papel juego yo ahí. Ciertamente es excitante tener un nuevo camino que explorar en el que nunca antes había sido, mi yo está siendo estimulado de maneras nuevas, y eso trae consigo, expresiones nuevas ¡JUEPUTA!

Escribe, vuélvete a ver películas que te gustaron, escucha de principio a fin ese disco con el que te enamoraste a los 16, escúchate, atrévete a contar lo que sientes, así, puro, crudo, real. Es un privilegio estar aquí y poder seguir no solo existiendo sino viviendo, y desperdiciar esa energía creativa esperando regresar a una normalidad que no era tan normal, es sin duda lo más cercano a estar muerto que existe. Para morirme no necesito el COVID – 19. Y hoy elijo vivir. ¿Y tú?

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